Hablar de alivio del estrés a través de la música es ubicar a la misma como un fármaco aliviador o como parte de los sistemas de recompensa y placer cerebrales, para lo cual sería lo mismo: sexo, chocolote, drogas variadas, otras. Hablar de alivio a través de la música es dejar de lado su característica de fundante y constitutiva de lo humano.

De Valeria Casal Passion
Desde hace décadas se habla de las terapias no farmacológicas para alivio del estrés, entre ellas están incluidas las técnicas de relajación, ejercicio físico regular, otras, todas a fin de “reducir” la “activación nerviosa”. Definamos inicialmente estrés. “Actualmente, se considera que el estrés no depende tanto de la nocividad de las situaciones como del grado en que el sujeto crea que suponen una amenaza para su bienestar” (Lázarus y Folkman)…Cada vez se da más importancia al estrés de tipo crónico, generalmente producido por la repetición de episodios de estrés no necesariamente intensos, que podrían ser calificados como contratiempos cotidianos. (De Longis y cols.).”
Las lecturas clásicas y las actuales sobre el estrés mencionan el carácter subjetivo del mismo, el carácter subjetivo de la experiencia tanto sea considerada placentera o displacentera.
La musicalidad es fundante de lo humano, sobre esta se anclará posteriormente en el mejor de los destinos, la palabra. La música es un objeto estético, manifestación de la cultura. Posteriormente y apoyada en esa musicalidad primera, los objetos estéticos musicales conformarán la identidad, junto con otras manifestaciones, del desarrollo humano durante la vida adulta.
Hablar de alivio del estrés a través de la música es ubicar a la misma como un fármaco aliviador o como parte de los sistemas de recompensa y placer cerebrales, para lo cual sería lo mismo: sexo, chocolote,  drogas variadas, otras. Hablar de alivio a través de la música es dejar de lado su característica de fundante y constitutiva de lo humano.
Dirimimos nuevamente sobre: ¿la música deviene del afuera como suplemento, complemento, fármaco, pócima aliviadora?, o acaso, ¿en tanto formante de la subjetividad e identidad la música es de adentro?
Las teorías aliviadoras sobre la música son añejas, caducas, cómodas y se relacionan con las posturas paternalistas de relación entre profesional/paciente. También hace a lo mercantilista: sea feliz pronto y en breve tiempo. El paternalismo profesional está relacionado con aquellas prácticas heterónomas (que obvian la autonomía de las personas), masificantes (que obvian lo subjetivo), realizadas a través de recursos, herramientas o recetas universales que desde el afuera intentan intervenir, calmar, aliviar, sin tener en cuenta lo fundamental: la historia y experiencia subjetiva. Esa historia o experiencia subjetiva puede dar cuenta de que una intervención musical puede ser o no ser benéfica, incluso puede implicar una práctica iatrogénica.
Reducir la música a una herramienta aliviadora es reducir la musicoterapia a una terapia chamánica. La musicoterapia es una profesión de la salud, un musicoterapeuta es un experto en escucha, un  experto en procesos y prácticas y subjetivantes, las cuales se distancian ampliamente de ser supletorias, complementarias y calmantes.


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